Datos biográficos
Tomás Mantecón Pelayo (Riolangos, 21 de marzo de 1940) aprendió de niño que la vida pasiega empezaba pronto: “Nacer hoy y, mañana, al trabajo”. Fue a la escuela de Riolangos cuando se podía, cuidó vacas, acompañó a su padre al monte y vendió sus primeros cuévanos por tres pesetas, recorriendo kilómetros a pie por pueblos de la comarca como Luena o Entrambasmestas.
Su historia recoge un mundo que casi ha desaparecido: las mudas, la posguerra, la labor de las renoveras, las cabañas sin luz, la emigración a Francia, el servicio militar, el trabajo de la hierba, la leche y una pequeña ganadería levantada poco a poco junto a su mujer, Valvanuz.
De su abuelo y padre heredó el arte de los cuévanos, una tradición profundamente ligada a la vida pasiega: servían para llevar leña, hierba, alimentos o incluso a los niños pequeños. Hoy es uno de los últimos artesanos —si no el último— que conserva este oficio en los Valles Pasiegos.
Lo que deja Tomás no son solo piezas de madera: es un saber aprendido con las manos, una forma de habitar Cantabria y una memoria que, sin relevo, se sostiene todavía en cada cuévano.
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Equipo de realización
Entrevistadora: Zhenya Popova
Operador de Cámara y montaje: Txatxe Saceda







