Datos biográficos
Fecha de nacimiento: 26/08/1938
Nacionalidad: Española
Comarca de residencia: Liébana
Fecha de la entrevista: 11/06/2026

Antes de que Juan Manuel Gómez Bedoya naciera, Casa Cayo ya estaba allí. Su padre, Cayo, había emigrado a Cuba y trabajado en un almacén de azúcar; al regresar se casó con Mercedes y ambos bajaron a Potes, compraron una casona y abrieron en 1934 esta pequeña fonda con bar y restaurante. Juan nació en aquella casona de la calle Cantabria el 26 de agosto de 1938 y terminó heredando incluso su nombre: en la villa todos lo conocen como Manel Cayo. «Un mostrador, cuatro vasos de vino…», dice al recordar los comienzos. Tras aquel mostrador se cruzaban la vida familiar, el trabajo y una Liébana que entraba cada día por la puerta. 

Fue el tercero de cinco hermanos y define su infancia con una palabra que no necesita adorno: «muy esclava». Cuando su padre enfermó joven, la escuela quedó al otro lado de la necesidad: «A la escuela iba dos días y perdía cinco». Los demás días estaban el campo, las viñas, el ganado, los animales criados para la casa y el negocio. Mientras los cuidaba aprendió también a trabajar algo la madera, tallando cachabas y pequeñas piezas. Se llama a sí mismo «muy terruño»: se quedó en Potes, acompañó a sus padres y miró «por lo poco que tenían». No idealiza la dureza de su infancia, pero insiste: «Éramos pobres y conformistas… Éramos felices y, hombre, no pasábamos hambre».

Desde Casa Cayo vio cambiar Potes. Supo del incendio de 1937 por la memoria familiar y vivió la posguerra, la vigilancia, la cárcel de la villa y el temor que rodeaba a «los del monte». Vio llegar a profesionales, obreros, comerciantes, tratantes y arrieros del pimentón; conoció los lunes de mercado, el cine de madera y una bicicleta que recorría los pueblos anunciando cada película. También aprendió que las fiestas no eran solo una fecha: San Antonio, San Isidro o La Santuca reunían a una comarca dispersa y renovaban sus vínculos. Llegada la juventud, pasó 23 meses y 19 días en la mili, primero en los barracones de madera de Cubillo del Campo y luego en Sanidad, en el Hospital Militar de Burgos.

Tras la mili volvió a la vida que había dejado pendiente. En 1962 se casó en Santo Toribio con Carmen Dosal Almirante, nacida en Mieses en 1937, su primera y última novia. Juntos sostuvieron durante décadas Casa Cayo, casi sin vacaciones ni semanas de descanso, y convirtieron la cocina tradicional y la hospitalidad en una forma de vida. Tuvieron tres hijos —Manel, Isabel y Cayo— y hoy la familia alcanza a siete nietos y nietas. Sus hijos tomaron el relevo familiar y hace algo más de un año se cerraron el mostrador y el restaurante; la antigua fonda continúa como alojamiento, mientras Bodega y Destilería Cayo prolonga en Mesasinpan la relación con las viñas y alcanza ya a una generación nueva, en la que figuran María Gómez y Roberto del Campo Gómez.

Del camino recorrido recoge numerosos premios —Vinatero de Liébana, Veceros de Liébana junto a Carmen y otros reconocimientos turísticos y gastronómicos—, que dice, «confortan», pero no son la medida última de su vida. Eso cabe mejor en sus propias palabras: «Toda la vida fui feliz. Todo lo que he ejercido me ha gustado. Y eso te conforma».

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Equipo de realización

Entrevistadora: Zhenya Popova
Operador de Cámara y montaje: Txatxe Saceda