Datos biográficos
Fecha de nacimiento: 08/09/1939
Nacionalidad: Española
Comarca de residencia: Santander
Fecha de la entrevista: 11/12/2025

Aquilino Ruiz Bolado dice que hizo de todo: “De niño, de mozo, de hombre y de mujer”. No lo dice como consigna ni como reproche; así fue su vida: una suma de tareas, cuerpos que trabajan, días que empiezan antes de amanecer y terminan cuando ya no se ve la luz. Nació en Mompía en 1939, en la posguerra de un pueblo campesino donde la vida se sacaba adelante a fuerza de manos y de madrugadas, y donde los nombres de los condes de la Mortera y de la casa de Medina Sidonia circulaban como un rumor persistente.

Durante décadas, su nombre fue una presencia en movimiento: cántaras de dos y cuatro litros, ollas, burra, tren. Santander no era una ciudad lejana, era un recorrido: El Sardinero, Ciudad Jardín, Los Castros, Juan de Herrera, calles y barrios recorridos casa a casa. La Plaza de la Esperanza como punto de encuentro y de venta de su familia. Leche y verduras, fiado cuando hacía falta. Una economía sin papeles, sostenida por la palabra y la costumbre, que alimentó a la ciudad hasta que llegó la prohibición de vender por las casas y ese mundo empezó a desaparecer.

Luego vinieron las vacas. Muchas. El cuerpo doblado sobre la cuadra, las noches largas, los partos, las enfermedades, las ferias de Sarón, Orejo o Torrelavega. Un trabajo sin tregua que ocupaba el día entero y también el pensamiento. Y, más tarde, llegaron las normas: primero, las cuotas; después, los controles, las fábricas. La leche dejó de pertenecer a quien la ordeñaba. Había que entregarla a la industria, cumplir horarios, aceptar precios. “Había que entregarla a la fábrica y aquello nos partió por la mitad”, dice Aquilino. Para no perderlo todo, volvió a lo aprendido: hacer queso, batir mantequilla. Algo se consumía; algo se repartía. No como gesto excepcional, sino como forma de resistir cuando el modo de vida aprendido ya no tenía sitio.

Ahora el cuerpo pesa más que antes. La espalda, el nervio, las piernas. Aquilino habla sin dramatismo, como ha vivido. Vive en Santander, acompañado de lecturas, familiares y por una memoria hecha de manos, animales, trenes y madrugadas. Su historia es la de quienes sostuvieron la vida cuando aún se podía vivir así, antes de que ese mundo se cerrara. Una vida entera dedicada a hacer. Sin prometer.

Ver biografía ampliada de Aquilino Ruiz Bolado

 

Equipo de realización

Entrevistadora: Zhenya Popova

Operador de cámara y montaje: Txatxe Saceda