Datos biográficos
Fecha de nacimiento: 13/02/1934
Nacionalidad: Española
Comarca de residencia: Asón-Agüera
Fecha de la entrevista: 14/05/2026

Piedad González Sainz (Valle de Villaverde, 13 de febrero de 1934) nació en la misma casa en la que hoy continúa viviendo. Su vida quedó unida a dos pueblos de manera muy distinta: siendo niña, conservó el sonido de las bombas que cayeron sobre Villaverde; años después, ya como maestra, vio desaparecer Mediano, pueblo de la comarca aragonesa de Sobrarbe, bajo las aguas de un embalse. Fue la mayor de cuatro hermanos y creció entre la escuela, el cuidado de las vacas, los viajes a la fuente con la barrila y juegos hechos con palos, piedras, lana o retales. De aquel mundo recuerda, sobre todo, una forma de vivir en común: las puertas permanecían abiertas, los trabajos se compartían y «los barrios eran familias».

Gracias a una beca repartida entre tres jóvenes del municipio, Piedad pudo estudiar Magisterio y obtener el título de maestra nacional. Comenzó a ejercer como interina en Gorgolas, en Artzentales, adonde llegaba andando. En la década de 1960, tras aprobar las oposiciones con el número catorce, fue destinada lejos de casa, a dos pequeños pueblos del Sobrarbe, en el Pirineo oscense: primero Lacort y después Mediano.  En abril de 1969, mientras ejercía como maestra en Mediano, Piedad vivió el desalojo y la inundación del pueblo. Ayudó a quienes aún permanecían en sus casas y vio cómo el agua las cubría hasta dejar visible únicamente la torre de la iglesia. 

Tras aquella etapa regresó a Villaverde. Durante cuatro años trabajó en Santa Cruz de Artzentales, adonde se desplazaba en el camión de la leche. Después continuó su carrera docente en Balmaseda, donde ejerció durante más de veinte años, hasta jubilarse a los sesenta. A sus espaldas quedaban cerca de treinta y cinco años dedicados a la enseñanza. 

La política municipal fue para Piedad una forma de cuidar aquello que sentía cercano. En 1983 encabezó una candidatura con el propósito de «ayudar al pueblo, a tu gente», se convirtió en la primera alcaldesa de Villaverde y mantuvo durante cerca de treinta y dos años su compromiso con el Ayuntamiento, sin percibir, según cuenta, remuneración por su labor.

La jubilación no la apartó de la vida común. Piedad siguió cuidando a parte de su familia, participó en la Asociación de Mujeres Rurales y presidió durante años la Asociación de Jubilados. Una caída durante la pandemia cambió su manera de moverse por el mundo, pero no su forma de estar presente en la vida de los demás. 

A los 92 años sigue encontrando en el centro comunitario La amistad una forma de mantenerse cerca de la gente y de la vida del pueblo. Dice que se siente «feliz, de verdad». Al mirar atrás no idealiza lo vivido ni habla de arrepentimiento. Su vida parece sostenida por una misma disposición: avanzar cuando el camino se estrechaba y acercarse allí donde alguien podía necesitarla.

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Equipo de realización

Entrevistadora: Zhenya Popova
Operador de Cámara y montaje: Txatxe Saceda