Datos biográficos
Fecha de nacimiento: 08/08/1933
Nacionalidad: Española
Comarca de residencia: Trasmiera
Fecha de la entrevista: 16/09/2025

Antes de cumplir diez años, Manuel recorría los pueblos cercanos a San Vitores —Penagos, El Arenal, Llanos…— pidiendo algo de comida. El hambre formaba parte del paisaje de su infancia. “Vi cosas que no son para contarlas.” En casa habían quedado una madre sola y seis hijos después de que su padre fuera detenido tras la guerra y enviado durante siete años a un batallón de trabajadores en las minas de Gallarta. En aquellos años su hermano Ángel fue para él casi un padre, la referencia que sostuvo a la familia en aquella ausencia. Ahora lo dice claro: aquellos siete años sin su padre no se los devolvió nadie. Y las consecuencias aún duran.

Manuel Hoz Alonso (San Vitores, Medio Cudeyo, 1933) suele resumir toda aquella historia con una frase aprendida muy pronto: “La cultura mía ha sido la vida.” Con menos de nueve años dejó la escuela y empezó a trabajar. Pasó por casas y fincas de Trasmiera cuidando ganado, segando, ordeñando o picando leña. Si en una casa pagaban mejor, cambiaba de lugar. Durante años, el salario fue apenas comida y un lugar donde dormir. A los quince años tuvo sus primeros zapatos. Aquella fue su verdadera escuela: lo que él llama “gramática parda y burrología.” Entre los saberes rurales que aprendió estaban trabajar la madera, fabricar rastrillos y moldear ramas de acacia, avellano o fresno que acabarían convertidas en bastones.

Su vida laboral continuó entre minas, yeseras y obras de construcción. Pasó por explotaciones mineras como Farmacia, Elechino o El Sedo, trabajó en canteras y en la yesera de San Vitores. También participó en obras de carreteras y asfaltado, vinculadas a empresas como Elsan y Dragados y Construcciones, hasta llegar a la construcción industrial de Calatrava en Gajano, donde —recuerda— trabajaban “a cuarenta y dos metros de altura”.

Terminó su etapa laboral en la fábrica de agua mineral de Solares, donde trabajó más de catorce años en el embotellado. Décadas de esfuerzo físico dejaron huella en su salud: neumonía, tuberculosis y diabetes. Como él mismo dice hoy: “He vivido muchas vivencias.”

En medio de ese camino conoció a Laura Ortiz Saimaza, con quien se casó en 1956 “con una mano delante y otra detrás.”. La primera mirada bastó: no la soltó en setenta años y sigue siendo el centro de su historia.

Cuando mira atrás, Manuel no se detiene en los golpes ni en el cansancio, sino en lo que consiguió levantar. Dice que no tiene vergüenza de lo que fue ni de lo que hizo: partió de casi nada, pero pudo sacar adelante y dar educación a sus hijos. En eso reconoce hoy la medida de su vida: “Una vida para escribir un libro”.

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Equipo de realización

Entrevistadora: Zhenya Popova
Operador de Cámara y montaje: Txatxe Saceda