Datos biográficos
Fecha de nacimiento: 18/12/1935
Nacionalidad: Española
Comarca de residencia: Santander
Fecha de la entrevista: 02/12/2025

Entre Guarnizo y la calle Industrial de Astillero, en un paisaje de talleres y fábricas donde el sonido del metal se mezclaba con la ría, creció Tomás Garmendia León. Nació el 18 de diciembre de 1935, en una Cantabria marcada por la guerra que estaba a punto de estallar y por los largos años de posguerra que vendrían después.

En su casa, la política no era una idea abstracta: era una ausencia. Durante diez años, a su padre solo podía verlo el Día de la Merced, la festividad de los presos. Mientras tanto, su madre sostuvo la casa trabajando como modista, cosiendo ropa para otras familias. En aquellos años cualquier herramienta de trabajo era vital. Incluso llegaron a quitarles la máquina de coser con la que mantenía a la familia, aunque con el tiempo lograron recuperarla.

Dejó la escuela a los 15 años y empezó a trabajar a los 16, primero en la Vidriera de Maliaño y después en otros oficios y en Talleres del Astillero (Astander). Era la vida habitual de muchos jóvenes de su generación en la bahía de Santander: entrar pronto en la fábrica y aprender el oficio sobre la marcha. Pero él tenía otra idea en la cabeza: «Siempre quería marcharme por ahí, al extranjero.» Con 19 años lo intentó por primera vez. Quiso cruzar la frontera hacia Francia, pero lo detuvieron y aquel intento fallido le llevó a pasar por las cárceles de San Sebastián, Burgos, Palencia y Santander.

El verdadero salto llegó en 1960, cuando se embarcó desde el puerto de Santander rumbo a Australia. Allí pasó por el Bonegilla Migrant Reception Centre y trabajó para Casanova & Sons en el corte de caña de azúcar en Queensland, además de desempeñar otros empleos en una fundición y en obras de canalización. Fue entonces cuando el mar apareció como posibilidad.

Llegó a viajar como polizón y terminó trabajando como marinero en la marina mercante, embarcando en barcos como el Strong Gun Hill o el Tobón. Navegó por puertos de Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y Canadá, además de rutas por Japón, Indonesia, Alemania o Noruega. Aquellos años fueron para él una verdadera escuela de mundo: trabajo duro, camaradería y la experiencia de haber dado la vuelta al mundo.

Con el tiempo regresó a Cantabria y rehizo su vida en tierra firme. Se casó en 1968 con Concepción Hernández del Campo y en 1970 nació su hijo, Tomás. Comenzó entonces una larga trayectoria en el Banco Santander, donde trabajó primero como comercial y cobrador por distintos pueblos y más tarde en oficina. La vida también le trajo pérdidas de las que no cicatrizan: su hijo falleció a los 15 años.

Su historia reúne la memoria de una generación que conoció la posguerra, la cárcel, la industria, la emigración y el mar, y que aprendió a seguir adelante sin grandes palabras. Cuando mira hacia atrás recuerda los puertos, los viajes y los trabajos que lo llevaron por medio mundo. Y lo resume con una frase sencilla: «nunca tuvo miedo de intentarlo».

 

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Equipo de realización

Entrevistadora: Zhenya Popova
Operador de Cámara y montaje: Txatxe Saceda