“Para ser grande, sé entero: 
nada tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas,
por eso la luna brilla toda,
en cada lago, porque alta vive”.

Este poema de Fernando Pessoa se leyó en voz alta mientras el acordeón comenzaba a sonar y la bahía aparecía al fondo. Desde el público, todo se entendió de golpe.

Este febrero, Legado Cantabria cumple cinco años. Cinco años de escucha paciente y de camino andado —unos 24.000 kilómetros al año— por pueblos y ciudades de la región. Cinco años sentándose a conversar con personas de entre 70 y 108 años, con trayectorias vitales diversas: experiencias de migración, distintas lenguas —también la lengua de signos—, oficios, cuidados, trabajos visibles e invisibles. Vidas que rara vez ocupan los libros, pero que hacen historia.

De ese recorrido ha nacido un archivo de memoria oral: 196 historias de vida recogidas hasta hoy —38 en 2025—, contadas en primera persona, sin prisa, con matices y con silencios. Una memoria que no siempre se escribe, pero que estructura la experiencia colectiva, transmite saberes, fija valores y explica cómo una sociedad se reconoce a sí misma. Con el tiempo, estas historias han cruzado fronteras y han sido escuchadas en países como México o Argentina y en otras comunidades de España, en centros culturales, bibliotecas, filmotecas y espacios educativos.

Y ayer, en el auditorio del Centro Botín, todo ese camino se hizo visible desde el público.

Más de 240 personas se reunieron frente a la bahía. Muchas de las 38 personas que entregaron su Legado en 2025 estaban allí, sentadas juntas, escuchándose. Desde las butacas no se veía un acto, sino un tejido: familias reconociéndose en los relatos, miradas que se buscan, la certeza de que lo vivido —cuando se comparte— permanece.

La música de Gorka Hermosa acompañó ese clima contenido. Entre tema y tema, las palabras de reconocimiento y agradecimiento encontraron su lugar en las intervenciones de Zhenya Popova Tikhonova, Gema Igual Ortiz, Eva Guillermina Fernández Ortiz y Francisco Gómez Nadal, junto a la voz de César Vidal Pascual, que habló en nombre de todas las personas homenajeadas.

La entrega de diplomas se realizó con la participación de Modesto Chato de los Bueys y Mónica Ramos Toro, junto a alcaldes y alcaldesas de Puente Viesgo, Valle de Villaverde, Comillas y Campoo de Yuso. Además, nos acompañaron representantes de la Guardia Civil y de la Policía.

Queremos compartir la crónica completa del acto, escrita por Pilar Chato, que puede leerse en la web de la Fundación Patronato Europeo de Mayores.

Este texto recoge una mirada desde el público, desde ese lugar donde la memoria no se explica: se escucha.